Muchos factores influyen en la salud mental de las personas.  La fragilidad del cerebro es proclive a ser afectada por los altos ruidos, contaminación,  el estrés, la soledad y la crisis económica, entre muchas otras causas. Y como muchos otros temas, la salud mental también queda atrás en las prioridades de la asistencia sanitaria.

La salud mental es definida como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, por la OMS. Sin embargo, no es considerado un problema social y este es un factor muy relacionado con la salud mental de las personas.

En España por ejemplo, las estadísticas indican que 1 de cada 4 personas, presentará en algún momento de su vida, un trastorno mental leve. Como por ejemplo ansiedad o depresión. Pero un porcentaje algo mayor (0,5-1%) sufrirá de un trastorno grave, como una fuerte depresión con consecuencias mayores o una esquizofrenia sin controlar.

De hecho, es la 2° causa más frecuente en España de discapacidad, representada por un 19,6 % de la población. Lo que constituye un coste del 8% del PIB español. Una situación, que está básicamente relacionada con la inestabilidad económica que aqueja al país.

En este sentido, los análisis de las estadísticas, realizados en 2008 demuestran que la crisis económica afecta gravemente la salud mental de las personas. Asimismo, estudios realizados entre 2006 y 2010 por los centros de atención primaria, dejaron claro que las personas atendidas con trastornos mentales aumentaron considerablemente.

Así, se tiene que los trastornos en el estado de ánimo crecieron un 19%. También aumentaron los casos de ansiedad en un 8% y un 5% los de adicción y dependencia del alcohol. Y por otra parte, el desempleo representó el factor de riesgo más importante en este período.

El impacto de la crisis es mayor en hombres que en mujeres

En los hombres, es mayor el riesgo de padecer algún trastorno mental que en mujeres. De hecho en un estudio realizado en 2017, de estadísticas comprendidas en el período 2006 y 2012, donde se compararon datos de una fecha a otra, hubo un aumento de casos del 8%. Relacionados por cada aumento del 5% en trabajadores contratados en forma temporal.

Mientras que en mujeres el aumento fue menor. Un 6% por cada 100 euros menos en el gasto público por persona. Esta prevalencia en hombres, es atribuible a que tradicionalmente es el padre quien lleva la carga económica del hogar.

Lo cual, también está relacionado con el aumento doblemente registrado en el consumo de ansiolíticos. En especial entre personas con menor grado de cualificación, desempleados o en personas mayores de 45 años. O aquellas que presenta complejidad funcional.

Del mismo estudio, se dedujo que algunas variables macroeconómicas estaban relacionadas con los aumentos de casos de trastornos mentales. En especial, la “disminución del gasto sanitario por persona” y un “mayor % de personas con trabajos temporales».

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El suicidio una vía de escape para resolver los problemas económicos

Otros estudios realizados, confirman los resultados obtenidos en el análisis del anterior. Zapata y colaboradores en 2015, concluyeron que la crisis en España trajo como consecuencia la emersión de  cantidad de información  de gran utilidad. En especial, para conocer cómo algunas variables macroeconómicas impactan la salud mental de las personas.

Sin embargo, es un impacto que no se refleja en forma inmediata. Solo después de un tiempo, acumular angustia, precariedad y desempleo, es cuando las personas sufren trastornos. Inclusive hacen que estas recurran al suicidio para “resolver” su problema.

En 2019, la campaña por el Día Mundial de la Salud Mental se enfocó en la prevención del suicidio. Se ha encontrado una alta correlación entre las tasas de suicidio y las políticas de recortes y austeridad fiscal, en los países más afectados por la crisis económica 1968 y 2012. Como por ejemplo Grecia, Italia, Portugal y España.

En especial en hombres con edades comprendidas entre los 65 y 89 años de edad. En 2000 en Cataluña por ejemplo, hubo un aumento del 36% de la tasa de suicidio en hombres. En especial en aquellos en edades entre 40 y 60 años de edad. Donde la crisis económica es un factor determinante en estos hechos.

En consecuencia, todas las investigaciones llegan a la conclusión, de que la salud mental requiere atención política y asistencial principalmente. Los resultados de esconder el problema por los familiares o la misma persona por temor a ser calificada de “loca”, no asisten a control donde se diagnostique y se trate el trastorno.

Asimismo las inversiones y las estrategias para abordar el problema son muy escasas o no están definidas. Tanto para la prevención como para el tratamiento.

Cuando se trata del suicidio, el cual toman como vía de escape o es el fatal desenlace de una psicopatología particular, también hay pocas estrategias de prevención. Asimismo, de protocolos de asistencia terapéutica y social por parte del estado.

Asimismo al ocurrir el suicidio, tampoco hay protocolos definidos ni medidas para dar apoyo a las familias de la víctima. Quienes por alguna u otra razón se sentirán culpables del fatal suceso.

En definitiva, es necesario que se consideren los trastornos de la salud mental como un problema social. La humanidad en general, debe estar al tanto que el desempleo, la inestabilidad laboral y las condicione laborales, entre otras variables, impactan negativamente la salud mental.

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