Dermatitis Atópica

Dermatitis Atópica

La dermatitis atópica es además conocida y determinada como eccema atópico o neurodermatitis. La dermatitis atópica se trata de una reacción inflamatoria de la piel que se manifiesta muy frecuente y especialmente en niños. Su evolución se caracteriza por ser crónica y aparece en forma de brotes.

La dermatitis atópica por lo general se manifiesta por primera vez durante la infancia. En esta enfermedad de la piel intervienen factores hereditarios y externos. También contribuyen una serie amplia productos del medio ambiente o factores psíquicos que pueden generar o empeorar los brotes de dermatitis atópica. Los síntomas clásicos de la neurodermatitis se manifiestan a través del picor y una piel seca y descamativa.

La dermatitis atópica se caracteriza también por ser una enfermedad crónica, desde la perspectiva de su evolución esta se puede controlar. En relación al tratamiento de los síntomas, existen medicamentos indicados para la misma que actúan de manera muy eficaz como los corticoides y otros productos que se presentan en forma de cremas. También existen tratamientos específicos que ayudan a paliar los síntomas.

 

Definición de la dermatitis atópica

La neurodermatitis, dermatitis atópica o eccema atópico, se caracteriza y se define por tratarse de una enfermedad crónica que no es contagiosa. La dermatitis atópica se distingue por lesiones en la piel muy pruriginosas.

La dermatitis atópica, como bien lo representa su nombre, se trata de una enfermedad atópica, al igual que la rinitis alérgica y el asma. En este tipo y clasificación de enfermedades el sistema inmune reacciona contra todas aquellas sustancias, que en un principio son inocuas, del medio ambiente, como alimentos o pólenes. Estas sustancias también se conocen y se denominan alérgenos.

La palabra atópico significa algo similar a “falta en el lugar”. Esto hace alusión a la aparición repentina de los brotes.

La definición de neurodermatitis se deriva del griego neuron = nervio y derma = piel e -itis = inflamación.

Este concepto tomo auge en el siglo XIX, cuando se pensaba que la causa radicaba en los nervios.

La dermatitis atópica, neurodermatitis o eccema atópico, también puede determinarse con otros nombres, tales como:

– Neurodermitis atópica.
– Eccema endógeno.
– Eccema constitucional.

 

Causas de la dermatitis atópica

Por lo general un 100% de las causas de la dermatitis atópica son desconocidas. Pero tras las causas intervienen una variedad de factores que pueden originar una neurodermatitis.

Se considera uno de ellos el factor hereditario, la dermatitis atópica tiende a afectar al 75% de los dos gemelos, si estos son monocigóticos lo que significa que provienen de un solo óvulo, y si los dos bebés son mellizos, solo en el 23% de los casos ambos bebes se verán afectos por la patología. En el caso de los padres, si ambos tienen dermatitis atópica los hijos tendrán la probabilidad de un 60 a un 80% de padecer la enfermedad.

El desencadenante protagonista de la inflamación en la piel, característica de la dermatitis atópica, es la reacción del sistema inmune del cuerpo frente a sustancias inofensivas, por ejemplo alimentos, polvo o pólenes.

El momento y la intensidad de un brote de dermatitis atópica se definen por condiciones y estímulos que desencadenan determinados agentes como pueden ser:

– Una diversidad amplia de alérgenos como polen o ácaros del polvo.
– Estímulos mecánicos de la piel, por ejemplo contacto con lana o por la transpiración del propio sudor.
– Determinados alimentos como nueces, leche y trigo.
– Infecciones.
– Condiciones climatológicas como, como ser el frío extremo o el calor.

Se estima que el estrés psíquico, que puede presentarse también en niños, puede influenciar en el empeoramiento la dermatitis atópica. En cada caso en específico se relacionan diferentes desencadenantes.

 

Síntomas de la dermatitis atópica

Los síntomas típicos de la dermatitis atópica se reflejan especialmente en la piel. Esta suele percibirse más seca y deshidratada que la piel normal y acumula de manera dificultosa la humedad. Además de lo anterior la piel tiende a perder parte de la capa de grasa que la recubre y que a la vez la protege. A causa de este déficit, la piel se percibe más áspera y se descama con mayor facilidad y esta a su vez no ejecuta al cien su misión protectora.

Además debido a este proceso, se altera y descontrola la producción de sudor, la irrigación de la piel y la regulación de la temperatura corporal.

En el mayor número de los casos, la dermatitis atópica en muchas personas el principal síntoma que manifiesta y que genera más molestias es el prurito o picor.

El síntoma del picor se manifiesta en todas las fases de la dermatitis atópica y se posiciona como uno de los síntomas más importantes. Además este impulsa el rascado que se produce por el picor, lo que conlleva un empeoramiento del eccema atópico.

En relación a los efectos que la dermatitis atópica influye en la calidad de vida, el picor es bastante parecido al del dolor crónico. El prurito se mejora, especialmente con el tratamiento de la inflamación de la piel.

 

Diagnóstico de la dermatitis atópica

Se procede al diagnóstico de la dermatitis atópica en primera instancia con el conocimiento de la historia clínica (anamnesis) y por consiguiente la exploración física. Normalmente para el diagnóstico de la dermatitis atópica, es gracias a la anamnesis que se aportan muchos resultados y pistas sobre una alergia o la manifestación de esta enfermedad en otros miembros de la familia.
Mediante la exploración física, a través de la localización anatómica de la lesión se amplía en panorama y este orientar sobre si se trata de una dermatitis atópica o no.

Existen diferentes tipos de lesiones que son muy habituales en el eccema atópico y estas aportan al diagnóstico médico. Por ejemplo las marcadas líneas de las palmas de las manos (ictiosis), un doble pliegue en el parpado (pliegue de Dennie-Morgan) u ojeras en el parpado inferior del ojo son puntos importantes para diagnosticar una dermatitis atópica.

Además, el diagnostico se puede complementar con análisis de sangre y test cutáneos, con el objetivo de determinar la sensibilidad del paciente frente a determinadas sustancias.

 

Tratamiento de la dermatitis atópica

El tratamiento para contrarrestar la dermatitis atópica se divide en dos parte que consta des: un tratamiento de base para el cuidado de la piel y el tratamiento de la inflamación de la piel.

El tratamiento de base consiste en el máximo sumo de la piel, con el objetivo que este ayude a mantenerla bien hidratada y con grasa.

Los medicamentos contra la inflamación de la piel se indican en relación a la gravedad, los lugares afectados y a la evolución de la enfermedad. El objetivo de este tratamiento es tratar las modificaciones agudas de la piel y a la vez evitar la manifestación de nuevos síntomas en las etapas asintomáticas. Este tratamiento se enfatiza en los siguientes factores:

– Tratamiento tópico con cremas, pomadas o emulsiones.
– Tratamiento sistémico en forma de comprimidos o de infusiones.

En un gran porcentaje de los casos que presentan dermatitis atópica leve hasta moderados la terapia tópica se considera suficiente, ya que está los síntomas ampliamente. También se puede complementar con medicamentos que son bien tolerados como ser los antihistamínicos. Únicamente en los casos muy graves es requerido el tratamiento sistémico con inhibidores de la inflamación.

 

Evolución de la dermatitis atópica

La evolución de la dermatitis atópica es muy distinta en cada caso que se presenta y sus brotes pueden variar en cuanto a duración y también en intensidad. La dermatitis atópica se puede curar en cualquier momento de la evolución de forma instantánea. Se estima que al menos un 30% de los niños con dermatitis atópica van a padecerla también en la edad adulta.

A través de un tratamiento temprano e intensivo se puede intervenir en la evolución de la dermatitis atópica mejorando la calidad de vida de los pacientes.

 

Prevención de la dermatitis atópica

Especialmente en bebes la dermatitis atópica puede prevenirse a través de la alimentación del bebe mediante la leche materna, durante los primeros 6 meses de vida, evitando las proteínas de leche de vaca.

Un paciente con dermatitis atópica puede prevenir brotes futuros con sencillas medidas:

– Tras la manifestación de los síntomas de dermatitis atópica es vital aplicar la crema de inhibidores de la calcineurina.
– Evitar el contacto con los alérgenos.
– En caso de alergia es importante evitar el contacto con el pelo de animales.
– Evitar llevar prendas de lana en contacto directo con la piel.
– Se recomiendan los ambientes sin humo. Sobre todo en casa.

 


 

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