Amigdalitis

Amigdalitis

Una infección vírica o una infección bacteriana es la responsable de causar la amigdalitis aguda, que se trata de una inflamación en las amígdalas.

En general y en primera instancia los síntomas que presenta una amigdalitis aguda son dolor en la garganta, dificultad para tragar, inflamación de los ganglios linfáticos en la garganta y fiebres.

Es recomendable y oportuno acudir inmediatamente al médico para poder ser diagnosticado con esta enfermedad, si se presentan los síntomas inherentes, para poder recibir el tratamiento indicado y contrarrestar otros efectos.

Los especialistas médicos tratan la amigdalitis con la prescripción de medicamentos analgésicos y antipiréticos, si esta es causada por un virus, y en el caso que la amigdalitis fuera causada por una bacteria se prescribe antibióticos.

Además de la amigdalitis aguda se puede padecer una amigdalitis crónica que es el resultado de una amigdalitis aguda que se repite con frecuencia, aun pudiendo ser tratadas con antibióticos. En gran número de los casos de amigdalitis crónica se requiere la intervención quirúrgica para extirpar las amígdalas.

Todos estos procedimientos son necesarios para eliminar de raíz la infección y de esta manera prevenir enfermedades secundarias como una faringitis crónica, fiebre reumática y enfermedades en otros órganos.

La amigdalitis puede tratarse de manera indirecta, esto consiste en un lavado frecuente y generoso de manos para evitar la transmisión de virus y bacterias, además de un estilo de vida saludable.

 

Definición de amigdalitis

La amigdalitis se define como la inflamación de las amígdalas y ésta puede presentarse como amigdalitis aguda y amigdalitis crónica. La amigdalitis aguda suele afectar en su mayoría a niños y adolescentes. Una de las principales bacterias causantes de la amigdalitis aguda es el estreptococo beta hemolítico grupo A (EbhGA).

La amigdalitis crónica se presenta cuando las amígdalas se infectan de forma frecuente por bacterias.

Anatómicamente las amígdalas están en el paso de la cavidad bucal y la faringe, cumplen su función junto con otros órganos y tejidos del cuerpo humano de aportar al desarrollo del sistema inmunitario durante los primeros años de vida. Las amígdalas aumentan de tamaño durante el primer y tercer año de vida y durante la pubertad estas se van atrofiando paulatinamente, y posteriormente se convierten en menos relevantes.

 

Causas de la amigdalitis

Las causas de una amigdalitis son diversas y estas pueden variar de acuerdo a qué tipo de amigdalitis se trate. En el caso de la amigdalitis aguda sus causas son provocadas por infecciones originadas por un virus y por ciertas cepas de bacterias.

Se conoce que un 30% del total de amigdalitis son bacterianas.

Las amigdalitis pueden surgir cuando el sistema inmunitario de una persona se encuentra debilitado, lo que abre puertas con más facilidad a la aparición de infecciones.

En el caso de la amigdalitis crónica se presenta cuando existe una infección frecuentemente de las amígdalas y ésta puede desembocar en una faringitis.

 

Síntomas de la amigdalitis

En la amigdalitis aguda se presentan síntomas como dolor ascendente en la zona superior de la garganta, dificultad para tragar esto puede incluir dolor, incluso hasta para bostezar el dolor puede expandirse hasta los oídos. Estos síntomas pueden ser acompañados por molestias como la fatiga dolor de cabeza y fiebre.

En una amigdalitis crónica por lo general los síntomas son menores, y muchas veces pueden ser irrelevante para el paciente, pasando desapercibidos. Por ejemplo los ganglios linfáticos pueden encontrarse inflamados permanentemente. Esporádicamente se pueden percibir desagradables sabores o dolores durante la deglución y halitosis.

Una amigdalitis puede ser la causante de enfermedades secundarias ya que las bacterias pueden alojarse en otros órganos y producir trastorno autoinmune.

Existe una diversidad de gérmenes y entre tantos se puede llegar a aparecer una inflamación de las amígdalas, por lo que también se conocen otros tipos de amigdalitis que por lo general no son tan frecuentes como ser; la mononucleosis, la escarlatina, la difteria, la angina herpética y la angina de Vicent.

 

Diagnóstico de la amigdalitis

El diagnóstico de una amigdalitis es sencillo y básico. Basta con la observación de una inflamación en las amígdalas. Existen casos donde es necesario el requerimiento de pruebas complementarias como por ejemplo un análisis de sangre o un exudado.

Es importante para los especialistas médicos diagnosticar certeramente si se trata de una amigdalitis vírica o de una amigdalitis bacteriana.

En el caso de la amigdalitis crónica se refuerza el diagnóstico a través de un exudado y tratándose de una amigdalitis aguda se realiza un diagnóstico a través de un examen de la boca del paciente.

Las amígdalas enrojecidas inflamadas acompañadas de capas de manchas blancas, son indicativos que existe una amigdalitis aguda purulenta. Además pueden presentarse amígdalas enrojecidas, grandes y suelen estar calientes.

En algunos casos de pacientes los médicos pueden realizar una muestra faríngea para determinar el agente patógeno que causa la amigdalitis.

 

Tratamiento de la amigdalitis

Los tratamientos restablecer de acuerdo a los síntomas, evolución y etiología de la inflamación de las amígdalas.

En una amigdalitis aguda los tratamientos que suelen recomendar son en primera instancia medicamentos analgésicos y antipiréticos.

También se suelen recomendar cuidados básicos como ingerir alimentos blandos evitar alimentos picantes y especiados, Importante consumir muchos líquidos de preferencia tibios, evitar las gaseosas y el consumo de alimentos que contengan vitamina C.

El tratamiento para las amigdalitis que son causadas por bacterias por general se basa en la prescripción de antibióticos. En casos extremos que presenten complicaciones se requiere la intervención quirúrgica de las amígdalas.

En una amigdalitis crónica el tratamiento radical y definitivo en muchos casos suele ser la extinción definitiva de las amígdalas

 

Evolución de la amigdalitis

La evolución de las amigdalitis independientemente una de otra generalmente pueden considerarse buena si estás no incluyen complicaciones. Las posibles aplicaciones de los dos tipos de amigdalitis generalmente puede ser la producción de accesos, lo que puede provocar una acumulación de pus en los tejidos.

 

Prevención de la amigdalitis

La prevención de la amigdalitis se basa en una prevención indirecta con la práctica de hábitos saludables, el reforzamiento sistema inmunitario, una sana alimentación y nutrición.

Se recomienda evitar sustancias que puedan provocar irritación de las mucosas es como el humo del tabaco, el polvo o el alcohol, además de evitar el contacto directo con personas que estén padeciendo la enfermedad.

 


 

Información obtenida de fuentes externas. Desde www.salud-vida.es no nos hacemos responsables del uso o interpretación que se le dé a la información aquí mostrada ni de la autenticidad o veracidad de la misma.

 

También te puede interesar

COMPARTE ESTA PÁGINA EN TUS REDES SOCIALES

Enviar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *