Herpes Zóster

Herpes Zóster

Es importante mencionar que no puede existir herpes zóster sin varicela, únicamente las personas que han sido afectadas por varicela en algún momento de sus vidas, en muchas ocasiones de forma desapercibida pueden desarrollar este patrón de herpes.

Asimismo que en los panoramas de la varicela, el herpes zóster está generado por un virus determinado denominado varicela zóster, que tiende dar origen a la varicela en la infancia. Una vez resuelta esta enfermedad infantil, el virus persiste en el cuerpo presente en células nerviosas específicas de la médula espinal. En específicas condiciones pueden provocar su reactivación y la aparición del herpes zóster. En el mayor número de los casos, este suceso se presenta en aquellas personas de más de 40 años de edad.

Un signo representativo de un herpes zóster son las llamadas erupciones cutáneas. Caso contrario de la varicela, que hace presencia en todo el cuerpo, la sintomatología del herpes zóster únicamente tiende a reflejarse en un lado del cuerpo y en un área limitada, a lo largo de los nervios en los que el virus había estado presente hasta el momento. Es característico que este patrón de herpes afecte a la piel del tórax y el abdomen. La erupción tiende a originarse en la columna vertebral y se esparce seguidamente en forma de culebra, razón por la cual surge la denominación popular “culebrilla”, hacia el área anterior del cuerpo, simulando un cinturón. La piel tiende a estar inflamada y a su vez adopta un color rojizo y se reflejan pequeñas ampollas superficiales.

Es común que el herpes zóster se desarrolle con rapidez y se resuelve en un lapso máximo de cuatro semanas. No obstante en personas mayores de edad o con el sistema inmunitario debilitado pueden presentarse complicaciones.

Es recomendable si percibe cualquier síntoma de herpes zóster, acudir inmediatamente al médico, ya que por lo general cuanto antes se establezcan los medicamentos apropiados, más rápidamente remiten los síntomas.

 

Definición del herpes zóster

Popularmente se conoce como la culebrilla a la denominada herpes zóster o sencillamente zóster, este a su vez se define como una enfermedad dermatológica que emerge como consecuencia tardía de la infección generada por el agente patógeno de la varicela, el virus varicela zóster.

Esto significa que únicamente se puede llegar a desarrollar un herpes zóster si en el pasado, por lo general durante la infancia, se padeció varicela. Esto es debido a que el virus varicela zóster puede persistir en determinadas células nerviosas una vez resuelta la varicela. Si el virus es regenerado debido a ciertas condiciones, el afectado virus no vuelve a enfermar de varicela, sino de herpes zóster, a este escenario se le define como fenómeno de infección secundaria.

La denominación popular “culebrilla” entre la población, surge de los síntomas representativos de esta enfermedad, por lo general se manifiesta una erupción cutánea en forma de ampollas semejantes al tamaño de la cabeza de un alfiler sobre la piel enrojecida, que comúnmente se esparcen por el cuerpo simulando una culebra desde la columna vertebral y a lo largo del nervio infectado, semejante a un cinturón y sin pasar la línea media del cuerpo.

El herpes zóster se caracteriza por ser menos contagioso en comparación a la varicela. Una vez formada la costra de las ampollas, deja de existir riesgo de contagio.

Las incidencias establecen que cada año alrededor de 400 de cada 100.000 personas padecen del herpes zóster, en su mayoría con una edad mayor a los 45 años. La máxima relevancia de esta enfermedad viral se presenta en aquellas personas de 60 a 70 años de edad y en personas ciertas condiciones como ser el sistema inmunitario debilitado a consecuencia de enfermedades crónicas, infección por VIH o cáncer.

 

Causas del herpes zóster

El factor responsable y causante de la culebrilla o herpes zóster, se trata del mismo virus que da lugar a la varicela, el llamado virus de la varicela o virus varicela zóster (VVZ). Este virus es integrante del grupo de los virus del herpes. Los médicos también en términos técnicos lo denominan herpesvirus humano tipo 3 (HHV 3) a este agente patógeno de la varicela y el herpes zóster.

En relación a su transmisión, el virus que origina el herpes zóster / virus de la varicela o varicela zóster, únicamente se transmiten mediante el líquido de las ampollas que se desarrollan, lo que se conoce comúnmente como infección por contacto.

 

Síntomas del herpes zóster

La sintomatología representativa del herpes zóster se refleja en la piel. Los síntomas del herpes zóster están específicamente limitados, la erupción únicamente se refleja en un lado del cuerpo ya sea derecho o izquierdo y en el área del nervio espinal o craneal afectados. Son extraños aquellos casos en los que no se manifiestan estas alteraciones en la piel; en estos panoramas el término médico utilizado es zoster sine herpete.

Por lo general el herpes zóster se refleja en la piel del tórax o el abdomen, iniciando en la columna vertebral y las vesículas se van esparciendo hacia la parte anterior del cuerpo, sin llegar a la línea media, simulando una culebra, como la mitad de un cinturón.

 

Diagnóstico del herpes zóster

En relación al diagnóstico del herpes zóster, este se establece con base en la entrevista clínica o anamnesis del afectado, luego de los síntomas representativos como ser el dolor, picor y vesículas en la piel en zonas específicas del cuerpo.

Únicamente en algunos casos es necesario recurrir una prueba para establecer el agente patógeno, el virus varicela zóster o VVZ, y de tal forma ratificar el diagnóstico del herpes zóster.

 

Tratamiento del herpes zóster

El tratamiento del herpes zóster se caracteriza por ser práctico y sencillo, este consiste en aliviar los síntomas y minimizar la duración de la enfermedad. Es común que el herpes zoster tienda a curarse en un plazo máximo de cuatro semanas.

Como regla general os medicamentos más empleados son los medicamentos definidos como “análogos de nucleósidos”. Estos integran a este tipo de medicamentos los virostáticos, sustancias que actúan específicamente sobre determinados virus, inhibiendo su dispersión.

 

Evolución del herpes zóster

La evolución del herpes zóster se asocia especialmente con la edad. Entre tanto en los niños tiende a cursar sin complicaciones, en algunos adultos puede generar fuertes dolores.

Dos tercios de los casos de herpes zoster se resuelven sin consecuencias. Incluso sin la intervención de tratamiento, el herpes zóster desaparece por lo general al cabo de dos a cuatro semanas.

 

Prevención del herpes zóster

Actualmente se cuenta con una vacuna que hace posible prevenir en cierta medida la presencia del herpes zóster. La sustancia empleada como vacuna contra el herpes zóster contiene una concentración mucho mayor que la vacuna contra la varicela, lo que conlleva buena tolerancia.

La norma general es acudir inmediatamente al médico si se perciben los síntomas clásicos del herpes zoster, de tal forma se inicia un tratamiento apropiado y a tiempo.

 


 

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