Infección de Orina

Infección de Orina

Respecto a la infección de orina, esta es una de las infecciones más comunes en el ser humano. Es representativo que su evolución no tienda a ser complicada. Esta infección tiende a estar originada por bacterias, sin embargo en determinadas ocasiones el agente patógeno puede ser diferente.

Los probables agentes patógenos encargados de la infección de orina se abren brecha por medio de la uretra a la vejiga urinaria. Si consecuentemente se inflaman los tejidos, lo que se define como uretritis, cistitis, se refiere a una infección urinaria de vías bajas. En caso que los agentes patógenos continúen ascendiendo, pueden influir en la aparición de una pielonefritis, también definida como infección urinaria de vías altas, que puede desarrollarse en una septicemia (urosepsis).

Las malformaciones de la vía urinaria, los cálculos urinarios – cálculos renales o cálculos vesiculares, y la diabetes mellitus intervienen, entre otros en el desarrollo y evolución de la infección urinaria. En relación a las mujeres, la uretra es más corta y su abertura está más próxima del ano, por tal razón se desarrollan con más periocidad en comparación a los hombres, en relación a las infecciones urinarias. En los hombres, la periocidad se eleva partiendo de los 60-70 años, cuando la habitual hiperplasia de próstata, o bien agrandamiento de la próstata, asociada con la edad dificulta el vaciamiento de la vejiga urinaria.

Los síntomas representativos de la infección de orina, se reflejan en aquellas molestias miccionales, el incremento en relaciona a la frecuencia urinaria y en caso de pielonefritis la fiebre y el malestar general, suelen reflejarse. La infección de orina también se puede reflejar por medio de la presencia de sangre en la orina, que en poca cantidad colorea de forma potente la orina. Se estima que ciertas infecciones urinarias evolucionan totalmente sin molestias.

El diagnóstico de la infección urinaria se establece tomando en consideración la sintomatología y como complemento se requiere de pruebas de orina, tanto de la vía urinaria y de los riñones. Para aquellas infecciones urinarias que se definen como no complicadas, resulta efectivo el tratamiento antibiótico oral, en infecciones con un grado de complicación puede ser preciso un tratamiento intravenoso. En situaciones de supuración renal o prostática se puede requerir una intervención quirúrgica. La ingesta suficiente de líquido, protección ante bajas temperaturas, complementando con una higiene apropiada son algunas de las medidas preventivas.

 

Definición de la infección de orina

Por definición la infección urinaria se trata de una infección correspondiente al tracto urinario generada por un agente patógeno. Específicamente una infección urinaria de vías bajas cuando se encuentra afectada la uretra o la vejiga urinaria, dando de tal forma a una uretritis o a una cistitis.

En relación a una infección urinaria de vías altas, esta tiene lugar cuando la infección se esparce a los uréteres y a los riñones, originando una pielonefritis.

La infección de orina se posiciona como la infección más habitual y que afecta con más periocidad al ser humano. La tendencia es 4 veces mayor en las mujeres en relación a los hombres. En alrededor de un 5% de las mujeres, la infección se desarrolla sin manifestar sintomatología. Únicamente en los niños pequeños y partiendo de los 60-70 años la infección de orina es igual o más habitual en los hombres que en las mujeres: en edades más tempranas, los niños tienden a ser más afectados por infecciones urinarias en relación a las niñas, esto consecuencia a que las malformaciones del tracto urinario son más comunes en éstos.

 

Causas de la infección de orina

La causa número uno de la infección de orina por lo general tienden a ser las bacterias, que ascienden por la uretra originando la infección de los tejidos perjudicados. Como se conoce, por lo general se trata de una bacteria intestinal que se deriva de las propias heces, denominada Escherichia coli. Con menos frecuencia, la infección urinaria además puede originarse por otros agentes patógenos.

Por otro lado, además algunos de los factores que intervienen a la infección urinaria son: las malformaciones congénitas de la vía urinaria, los cálculos urinarios, como bien se conocen como cálculos renales o cálculos vesiculares, la diabetes mellitus, un sistema inmunitario con poco refuerzo, tumores o el uso persistente de un catéter urinario.

Las mujeres tienden a padecer con más periocidad infecciones urinarias, esto se debe a que su uretra es más corta y la abertura se encuentra más cerca del ano. Durante el embarazo las mujeres se encuentran bastantes expuestas a ser blanco perfecto para las infecciones urinarias. Las causas de infección urinaria en mujeres se encierran en un espectro bastante amplio, dentro de las cuales se encuentra:

– Higiene intima inapropiada.
– Limpiarse de atrás hacia adelante después de ir al baño.
– Actividad sexual: coito vaginal sin protección inmediatamente después de sexo oral o anal.
– Posposición de la micción, por ejemplo tras las relaciones sexuales.

Entre tanto los hombres comienzan a ser más afectados con más periocidad con infecciones urinarias con la edad, la tendencia señala a partir de los 60-70 años. La causa por lo general tiende a ser en la mayoría casos la hiperplasia prostática: esto se trata que el agrandamiento de la próstata produce un vaciamiento pobre de la vejiga urinaria con el consiguiente remanente de orina en ésta que puede dar lugar a las infecciones.

 

Síntomas de la infección de orina

En general una infección urinaria que no conlleva complicaciones se manifiesta con síntomas típicos como escozor al orinar, aumento de la micción, disminución de la fuerza del flujo urinario, dolor abdominal inferior e impedimento para retener la orina. En la infección urinaria también puede manifestarse sangre en la orina. En términos generales las infecciones urinarias evolucionan libres de molestias.

En relación a los hombres, cuando se presenta una infección urinaria y prostatitis simultáneamente, tiende a presentarse sangre en el esperma, además alteraciones del deseo sexual, de la erección y de la eyaculación y molestias en la zona rectal.

En situaciones donde se ve involucrados los riñones, la infección urinaria se característicamente grave y complementada por otros síntomas, comúnmente suele producirse fiebre, escalofríos, dolor severo en el abdomen bajo. Resumiendo como un malestar general, similar al de la gripe, náuseas y los vómitos.

 

Diagnóstico de la infección de orina

Tratándose de un diagnóstico, en el caso de las infecciones urinarias, se considera la sintomatología presentada, acompañada de la exploración física. También se emplea una prueba de orina. El diagnostico se puede acompañar de manera opcional con una ecografía los riñones, la vejiga urinaria y en el caso de los hombre, la próstata, cuando sea necesario. Para definir el agente patógeno se requiere realizar un urocultivo.

 

Tratamiento de la infección de orina

El tratamiento de la infección de orina se encuentra condicionado a el tipo y causa de la infección. Respecto a una infección urinaria aguda simple que es originada por bacterias, por lo general basta un corto tratamiento antibiótico, que comúnmente es oral. En situaciones de embarazo se recomienda únicamente antibióticos que no sean teratogénicos. Frente a una pielonefritis no complicada el tratamiento antibiótico puede extenderse entre una a dos semanas.

Si el paciente desarrolla una infección urinaria grave con pielonefritis, por lo general y comúnmente resulta de mucha ayuda un tratamiento antibiótico intravenoso, que por lo general se trata de una combinación de varios medicamentos.

 

Evolución de la infección de orina

La evolución de una infección urinaria simple, especialmente más habitual en mujeres, se caracteriza por presentar una evolución sin riesgo. Se estima que en un 80% de los casos, la infección tratada apropiadamente se resuelve sin secuelas.

 

Prevención de la infección de orina

Las medidas de prevención más habituales y consideras importantes son:

– Ingesta suficiente líquido, como mínimo 1,5 hasta 2 litros al día.
– Considerar con mucha atención las comidas astringentes.
– Acudir rápidamente al baño cuando sienta deseos de orinar.
– Evitar jabones y lociones de lavado íntimo, para la higiene de la zona íntima.

 


 

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