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Sarampión

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¿Qué es el sarampión? El sarampión se trata de una enfermedad infecciosa aguda que es generada por el virus del sarampión. Esta enfermedad se encuentra presente por todo el mundo. Es importante en el sarampión la distinción de dos periodos importantes: un periodo prodrómico, que se trata de un estadio previo, comúnmente es semejante a una gripe y un periodo exantemático, que se refiere a un estadio principal, este estadio es representativo por una erupción cutánea. El sarampión deriva en una enfermedad infantil que se caracteriza por ser bastante contagiosa. Las personas que hayan enfermado en alguna vez de sarampión, será inmune para el resto de su vida.

Respecto al diagnóstico del sarampión, este se lleva a cabo por medio del análisis de los síntomas clásicos, específicamente ante la presencia del representativo exantema y el progreso característico acompañado con fiebre muy alta que se minimiza para de pronto volver a elevarse. Entre otros síntomas del sarampión, se encuentran los cambios en la mucosa bucal. No existe tratamiento para la causa del sarampión, lo que significa que no hay tratamiento para la infección que es generada por el virus del sarampión. Por tal razón una vez se determina la enfermedad el tratamiento prosigue el objetivo de mitigar los síntomas de esta enfermedad infecciosa. En casos específicos, se desarrollan complicaciones que pueden desembocar incluso en la muerte.

La vacuna del sarampión se encuentra enlistada dentro del respectivo calendario de vacunación en España, tratándose de la vacuna triple vírica – sarampión, rubeola y parotiditis. Dicha vacuna se integra de dos dosis. Con la segunda dosis es cuando alcanza al 100% la protección frente a la enfermedad, con una tasa de seroconversión para el sarampión del 95-98%.

Por otra parte, tanto los infantes como los adultos que no han sido vacunados, deben evitar el contacto directo con aquellas personas contagiadas con el sarampión. Es de tal forma que es posible evitar un contagio. En personas sanas que no han sido vacunadas, puede evitarse de manera exitosa la presencia de la enfermedad posterior al contacto con el agente patógeno – postexposicional con una vacunación efectiva a tiempo. En aquellas personas que mantienen un sistema inmunitario debilitado y además presentan enfermedades crónicas, los facultativos comúnmente prescriben como medida de acción preventiva, profilaxis postexposición, proteínas especiales – anticuerpos), ya que con ellos es posible evitar el brote de sarampión, lo que se denomina inmunización pasiva.

El sarampión se ha establecido como una de las enfermedades infecciosas de declaración estricta en España. Lo cual significa que el médico está en la posición de declarar ante el organismo sanitario correspondiente todo caso de sarampión diagnosticado en su consulta.

 

Definición de sarampión

El sarampión deriva de una enfermedad infecciosa aguda, dicha enfermedad infecciosa es generada por el virus del sarampión que se encuentra esparcida por todo el mundo. Frente a un periodo prodrómico el cual es semejante a una gripe, tiene continuación un “exantema”, que deriva del griego exantheo = florezco, o erupción cutánea, dicha erupción se le es posible afectar a la mayor parte del cuerpo. A causa de su elevado de grado de riesgo de contagio, el sarampión se presenta especialmente como enfermedad infantil y comúnmente de forma regional. El virus del sarampión se caracteriza además por dejar una inmunidad permanente, lo que significa que quien haya sido aquejado por el sarampión, permanecerá toda su vida protegido frente a otros posibles contagios.

De acuerdo a la Ley española de protección contra infecciones, de manera estricta deben de notificarse a los organismos sanitarios: la sospecha de sarampión, la enfermedad, la muerte, asimismo pruebas directas e indirectas del germen patógeno.

 

Causas del sarampión

El causante responsable de que el sarampión emerja, se trata de un virus. El virus del sarampión es característicamente especialista en seres humanos y únicamente provoca enfermedades en ellos, lo que se define como patogénico humano. El agente patógeno arremete en especial a las células del sistema inmunitario junto con las del sistema nervioso. El periodo de tiempo que generalmente transcurre entre la infección y la erupción del sarampión, lo que se define como periodo de incubación, oscila entre ocho a 10 días.

El virus del sarampión además es representativo por su vía de transmisión, este se trata por infección por gotitas, su nombre técnico lo define como contagio por gotas de Pflügge, lo que se refiere al toser, estornudar o hablar. El virus persiste en un estado contagioso en el aire hasta dos horas, este penetra al cuerpo por medio de las mucosas de las vías respiratorias y la conjuntiva del ojo.

Por otra parte, los lactantes de madres inmunes, ya sea por el hecho por haber padecido la enfermedad o por bien por el hecho de estar vacunadas, estos se encuentran protegidos contra el contagio hasta el sexto mes de vida, esto se debe a los anticuerpos transmitidos por medio de la placenta durante la gestación.

 

Síntomas del sarampión

El sarampión comúnmente progresa con sus respectivos síntomas representativos. El síntoma interprete se trata de una erupción cutánea /exantema llamativa. Mientras tanto en la enfermedad infantil se cuenta con dos periodos consecutivos: el periodo prodrómico, que se trata del estadio previo que se acompaña con síntomas semejantes a la gripe y el periodo exantemático, este último periodo se representa por las clásicas alteraciones de la piel. Otro síntoma que es representativo del sarampión se trata de una subida de la fiebre doble en el curso de la enfermedad, lo que se conoce como fiebre bifásica, con un pico durante el lapso prodrómico y un pico al comienzo del periodo exantemático.

 

Diagnóstico del sarampión

El diagnóstico del sarampión consiste primeramente en que se lleva a cabo tomando como base la evolución de la enfermedad y los síntomas como la fiebre muy alta doble – curva febril bifásica y el representativo exantema.

En caso de que no pueda diagnosticarse unívocamente el diagnóstico, se procede a realizar un análisis de sangre con el fin de corroborar sospechas. De tal forma, el sistema inmunitario responde al sarampión con proteínas especiales – anticuerpos, que son vitales para defenderse de los virus del sarampión. Los anticuerpos del sarampión pueden ser detectados cuatro días tras haberse manifestado la erupción cutánea.

 

Tratamiento del sarampión

El tratamiento del sarampión se enfoca en el propósito de luchar contra los síntomas. Por tal razón el tratamiento del sarampión consiste en tal forma que se pueda obtener todo el descanso y el reposo absoluto en cama. Por otra parte fiebre, el dolor y la tos pueden mitigarse con medicamentos.

Es fundamental dar seguimiento de manera específica las posibles complicaciones del sarampión, de tal forma que si el afectado no ha sido vacunado contra el sarampión, es posible prevenir la erupción de la enfermedad hasta aproximadamente el tercer día posterior del contagio con una vacuna -(profilaxis postexposición.

 

Evolución del sarampión

Las infecciones de sarampión por lo general se caracterizan por adoptar cursos muy diferentes. La evolución se asocia con la situación inmunitaria del infectado y del tratamiento. En ciertos casos pueden presentarse complicaciones debidas al sarampión, complicaciones pueden ser generadas por el propio virus y por infecciones bacterianas adicionales.

 

Prevención del sarampión

El sarampión cuenta con una medida preventiva efectiva y se trata de la vacunación. Sin embargo vacunarse únicamente por una ocasión no suele ser suficiente.

Es por tal razón que en España se administra una primera dosis de vacuna triple vírica – sarampión, rubeola y parotiditis, específicamente a los 12-15 meses de edad y una segunda a los 2-3 años.

Una única dosis contra el sarampión también es recomendad a adultos:

– Que hayan nacido después de 1970 y no se les haya administrado ninguna vacuna hasta el momento
– Que hayan nacido después de 1970 y que su estado de vacunación no este esclarecido.
– Que hayan nacido después de 1970 y que únicamente hayan recibido una dosis de la vacuna durante infancia.

 


 

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