Urticaria

Urticaria

La urticaria se refiere a una reacción de hipersensibilidad de la piel, que se conoce por ser bastante compleja. La urticaria característicamente suele cursar con picor. Esta enfermedad integra a la familia de las enfermedades cutáneas, que mantienen una tendencia elevada a nivel mundial. Las posibilidades de ser afectado por urticaria durante la vida de una persona, estadísticamente representan un 20% de incidencia.

En España, la tendencia que sostiene la urticaria se estima que oscila entre 2,1 y 6% de la población.

El término urticaria tiene origen del latín urtica, esto significa ortiga. La urticaria se representa por síntomas como una erupción cutánea rojiza de tipo habón que produce muchísimo prurito. En el 50% de los casos se presenta una extensa inflamación del tejido de la dermis profunda y de la hipodermis o de áreas específicas de las membranas basales de las mucosas, factores que sugieren un cuadro que se determina como angioedema.

La urticaria por otra parte, puede manifestarse a cualquier edad, sin embargo algunas formas específicas son más o menos habituales en asociación del grupo de edad. La urticaria aguda afecta específicamente a adolescentes y adultos jóvenes, entre tanto que los adultos de mediana edad, principalmente mujeres, padecen especialmente urticaria crónica.

Cuando una urticaria no se prolonga por más de seis semanas, esta es determinada una urticaria aguda. La urticaria por lo general suele ir disminuyendo hasta el momento de resolverse a través del tiempo, tiempo que puede oscilar de una a dos semanas. Regularmente, la piel inicia un proceso de recuperación hacia su apariencia normal en el transcurso de 24 horas, asimismo ira desvaneciéndose la inflamación, el enrojecimiento y el prurito.

En 1 de cada 10 casos, la urticaria aguda puede llegar a convertirse en urticaria crónica. El dermatólogo consolida un diagnóstico de una urticaria crónica cuando la enfermedad sostiene un curso durante más de seis semanas. Por regla general, una urticaria crónica puede extenderse por un periodo de hasta tres y cinco años.

Una urticaria puede posicionarse en cierto grado de peligrosidad para la salud, esto sucede cuando se presenta inflamación de las mucosas en el área de la lengua y de la laringe. Además puede desembocar en una reacción alérgica grave del sistema inmunitario, denominada anafilaxia.

A consecuencia, una urticaria puede generar en determinadas condiciones, un estado de shock-shock anafiláctico, tales consecuencias pueden provocar una parada cardiorrespiratoria. Sin embargo, tanto la inflamación de las mucosas de la lengua y la laringe, tal como la anafilaxia son totalmente inhabituales y los efectos resultan favorables tras un tratamiento.

 

Definición de urticaria

El término urticaria hace alusión a un grupo de enfermedades, de tal grupo se desprenden dos patrones fundamentales que se condicionan a la duración de la afección, se trata de: urticaria aguda y urticaria crónica.

El factor común denominador de todas ellas, deriva en la reacción cutánea que en la urticaria se presenta como erupciones pruriginosas en forma de habónes (ronchas).

Se determina una urticaria aguda cuando la enfermedad tiempo un tiempo de prolongación de menos de seis semanas. Caso contrario cuando las manifestaciones se extienden por más más de seis semanas, es ahí cuando se trata de una urticaria crónica.

La categoría de urticaria crónica se divide a su vez en diferentes clases:

– Urticaria crónica progresiva con brotes diarios.
– Urticaria crónica recurrente: En este patrón de urticaria se alternan episodios de enfermedades donde no se manifiesta sintomatología alguna, con la probabilidad de que ambos estados pueden persistir hasta semanas o meses.

 

Causas de la urticaria

La urticaria es una enfermedad que puede ser desencadena y provocada por un cumulo de causas.

 

Urticaria de causas exógenas

La urticaria se desarrolla debido a factores externos. Dentro de esta división se enlistan los siguientes tipos:

– Urticaria física: los causantes responsables en tal caso, se tratan de irritaciones desarrolladas por mecanismos físicos, como ser la temperatura, en tales casos por ejemplo el frío o irritaciones mecánicas, como una presión directa una zona de la piel.

– Urticaria alérgica y pseudoalérgica: los causantes son directamente medicamentos o alimentos.

 

Urticaria secundaria o sintomática

Los desencadenantes de esta clasificación de la enfermedad, urticaria, son infecciones agudas, crónicas e incluso aquellas infecciones no diagnosticadas o bien enfermedades autoinmunes. Por otra parte se considera que la urticaria también puede representar un síntoma de otra patología.

Urticaria idiopática

– La causa de esta clasificación de urticaria, por los momentos no se conoce. Únicamente en un 20% de las urticarias crónicas se logra determinar una causa probable.

Las diferentes clasificaciones de urticaria también es posible que se manifiesten combinados en condiciones en que los factores causantes responsables individuales pueden proliferarse mutuamente.

 

Síntomas de la urticaria

La urticaria es representativa generalmente por dos síntomas principales y un tercero que se manifiesta en la mitad de los casos:

– Picor o prurito.
– Erupciones cutáneas rojizas en forma de ronchas o habones.
– Inflamación del tejido de la dermis profunda y la hipodermis – angioedema.

Shock anafiláctico

Un shock anafiláctico es un proceso que puede presentarse cuando la anafilaxia que es producida en el transcurso de una urticaria prosigue su evolución sin la intervención de tratamiento alguno.

El shock anafiláctico es representativo por los siguientes síntomas:

– Bajada de tensión importante (hipotensión).
– Reducción considerable del gasto cardíaco.
– Dificultad respiratoria producida por la constricción de la musculatura bronquial (broncoespasmo).
– Prolongada inflamación del tejido de la hipodermis (angioedema).
– Inflamación de la lengua, la laringe y la zona de la laringe.

 

Diagnóstico de la urticaria

Considerando que en la urticaria intervienen numerosos factores desencadenantes. Es primordial para el medico consolidar las causas de la urticaria indagando a través de una serie de preguntas específicas al paciente y por otra parte, en tratar los síntomas que se asocian a la afección.

Como regla global, para consolidar un diagnóstico de urticaria se requiere de las siguientes pruebas de laboratorio:

– Análisis de sangre.
– Análisis de orina o de heces. Estudio parasitológico en heces.
– Radiología.
– Biopsia cutánea.
– Causas físicas- la prueba de provocación
– Pruebas alergológicas.

 

Tratamiento de la urticaria

El tratamiento de la urticaria consiste en el fundamento de tres principios esenciales:

– En primera instancia evitar los factores desencadenantes, para tal efecto se recomienda eliminando de la dieta alimentos que generen urticaria o tratando las infecciones que la desencadena.
– Considerar que los principios activos de los determinados antihistamínicos pueden inhibir la acción de la histamina que produce la urticaria
– Mantener un tratamiento breve con principios activos de tipo inmunosupresor, como ser corticosteroides o ciclosporina.

 

Evolución de la urticaria

La evolución que adoptara la urticaria se condiciona en primera instancia de la forma de urticaria que se trate.

 

Urticaria aguda

La forma de urticaria más común en la población se trata de urticaria aguda, esta afectará a una de cada cinco personas por lo menos una vez en el transcurso de su vida. La urticaria aguda por lo general tiende a extenderse en nueve de cada diez afectados, unos pocos días o semanas; posterior a este tiempo desaparece, como mucho en un lapso de seis semanas.

 

Urticaria crónica

Este tipo de urticaria tiene una incidencia un 10% de los pacientes, y este tipo de dolencia se presenta de forma crónica, lo que significa que la afección se puede persistir durante más de seis semanas. En casos consideras extremos, la urticaria crónica puede prolongarse durante años e incluso décadas.

 

Prevención de la urticaria

No existen medidas de prevención contra la urticaria. No obstante, si ya se han padecido la enfermedad, y se conoce el factor causante y responsable, se puede evitar el contacto directo para ayudar prevenir un brote. Tal es el caso de urticarias asociadas con el consumo de un determinado fármaco o un alimento.

Entre tanto los casos de urticaria en los que no se sabe con exactitud el factor responsable, son difícilmente prevenibles.

 


 

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