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Carne Roja

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En 2015, en el mes de octubre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelo un informe de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC por su sigla en inglés), donde se declara y establece que las carnes rojas procesadas se posicionaron en la clasificación de carcinógenos del Grupo 1 del IARC, juntamente con el cigarrillo, el asbesto y la radiación ionizante.

El informe de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer en definición estableció que para cada 50 gramos de carne roja procesada que una persona consume al día, se trasforma en un factor de riesgo incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de colon o rectal alrededor de un 18%. Entre tanto para las la carnes rojas no procesadas el riesgo el riesgo incrementado oscila un 17% para cada 100 gramos consumidos diariamente. Entre otros datos, en países occidentales, la tendencia de nuevos casos de cáncer entre las personas que consumen reducidas cantidades de carne roja es de 56 casos para cada 1.000 personas, por otra parte, en aquellas personas que tienden a consumir grandes cantidades de carne roja, la tendencia es de 66 casos para cada 1.000 personas. Lo que significa que para cada 1.000 personas que no tienden a consumir carne roja, se consideran 10 casos a menos de cáncer colorrectal.

Los estudios indican que el incremento del riesgo de cáncer colorrectal es mínimo, sin embargo se eleva progresivamente de mano con la cantidad de carne roja que es consumida día a día y que este consumo aumenta cada vez más.
Son consideradas carnes rojas, las carnes de vaca, cerdo, oveja, caballo y cabra.

El informo presentado de la OMS relaciona únicamente a las carnes rojas. No existe prueba circunstancial de que las carnes sin procesar de pescado, pollo y pavo con causa del origen de cáncer. No obstante, cuando se refiere a carnes blancas procesadas ya se traten de saladas, curadas o ahumadas, existen sí algunas pruebas de que se presente un mayor riesgo de cáncer. Sin embargo, dichas pruebas no se encuentran tan consolidadas como las de la carne roja a punto de clasificarlas en el grupo 1.

Además los estudios difieren en que la carne roja no se cuenta como una mejor opción de proteína animal, y el abusar de consumo está estrechamente relacionado con un mayor riesgo de cáncer de intestino. La carne roja puede seguir siendo consumida, el hecho radica que no debe ser la base fundamental de proteína animal en la dieta durante toda la semana.

El grupo de trabajo del IARC en conclusión determino que la ingesta de carne procesada origina cáncer colorrectal. Además se notó una relación con el cáncer de estómago pero, sin embargo para tal efecto, las evidencias no pueden consolidarse hasta hoy en día. De hecho se requieren más estudios para confirmar o descartar esta relación.

Por otra parte, se cuentan con existencia de evidencias, aunque un poco escasas, de que las carnes rojas además pueden estar asociadas con el incremento del riesgo de cáncer de páncreas y cáncer de próstata.

 


 

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