La aterosclerosis es una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Esta enfermedad silenciosa consiste en la acumulación de placas de grasa en las paredes de las arterias, lo que puede llevar a infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y otras complicaciones graves. 

Tradicionalmente se ha relacionado con factores como el colesterol elevado, la hipertensión, el tabaquismo y el sedentarismo. Sin embargo, un reciente hallazgo científico está cambiando la manera en que comprendemos el origen de esta patología.

Una investigación liderada por científicos españoles ha revelado que una molécula producida por ciertas bacterias intestinales puede ser un detonante directo de la aterosclerosis, incluso en personas aparentemente sanas. 

Este descubrimiento podría revolucionar la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares, al poner el foco en el microbioma intestinal como un nuevo y poderoso actor en el desarrollo de estas dolencias.

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Un estudio de largo aliento con resultados reveladores

Todo comenzó hace más de una década, cuando investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) se embarcaron en un ambicioso proyecto. 

Reclutaron a 3.000 trabajadores del Banco Santander, con edades entre 40 y 54 años, para hacerles un seguimiento exhaustivo durante varios años. Aunque los participantes no presentaban síntomas de enfermedad cardiovascular, los análisis iniciales ya sugerían que algo estaba ocurriendo a nivel arterial.

Para sorpresa de los expertos, el 63% de los voluntarios mostraba signos de aterosclerosis precoz, lo que indicaba que la enfermedad puede desarrollarse sin síntomas visibles.

Pero lo más impactante fue descubrir que en muchos de estos casos existía un componente común: la presencia de una molécula específica generada en el intestino.

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¿Cuál es la bacteria asociada a la aterosclerosis?

Los científicos lograron identificar que el responsable era el propionato de imidazol (ImP), una molécula producida por algunas bacterias intestinales en condiciones particulares. 

Esta sustancia es capaz de atravesar la barrera intestinal, ingresar al torrente sanguíneo e interactuar con el sistema inmunológico, activando una respuesta inflamatoria que promueve la formación de placas en las arterias.

Aunque aún se está afinando la lista exacta de bacterias productoras de ImP, se sabe que forman parte del microbioma humano y que su actividad puede variar dependiendo de la dieta, el estilo de vida y otros factores. Este hallazgo implica que la salud intestinal podría ser tan relevante para el corazón como lo es una dieta baja en grasas.

¿Cómo actúa esta molécula en el cuerpo?

El ImP no solo está asociado a la aterosclerosis, sino que también ha demostrado causarla. En experimentos con ratones, al administrar esta molécula, los animales desarrollaron lesiones arteriales similares a las que sufren los humanos. 

El compuesto actúa sobre ciertos glóbulos blancos inmaduros, provocando una inflamación crónica en las paredes arteriales.

Además, se detectaron niveles elevados de ImP en uno de cada cinco individuos con aterosclerosis activa, es decir, aquellos que presentan placas inestables con mayor riesgo de ruptura, lo que podría derivar en un infarto o un accidente cerebrovascular. Esto confirma que no se trata solo de una correlación, sino de un mecanismo causante.

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Una nueva puerta para tratamientos más efectivos

Uno de los avances más esperanzadores de este estudio es que los investigadores lograron identificar el receptor celular al que se une el ImP. Al bloquear este receptor con un fármaco experimental, se logró detener completamente el avance de la aterosclerosis en animales con dietas altas en colesterol. 

Esta intervención representa un enfoque completamente nuevo para tratar la enfermedad, no desde el colesterol en sí, sino desde la raíz microbiana que la puede originar.

El tratamiento ya ha sido patentado por el equipo científico y se espera que, con nuevas pruebas, pueda aplicarse en humanos en el futuro. Esta estrategia permitiría desarrollar medicamentos personalizados que actúen directamente sobre las vías inflamatorias inducidas por el microbioma.

El papel del microbioma en la salud cardiovascular

Este descubrimiento se suma a una creciente evidencia de que el equilibrio de bacterias en el intestino es fundamental para la salud en general. Enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2, e incluso trastornos neurológicos, han sido vinculadas al estado del microbioma. 

Ahora, con la aterosclerosis en esta lista, la investigación médica apunta a la importancia de cuidar nuestra flora intestinal con dietas ricas en fibra, probióticos y alimentos naturales.

Además, se abren posibilidades para desarrollar pruebas de diagnóstico temprano basadas en los niveles de ImP en sangre, lo que permitiría detectar la enfermedad antes de que genere daños severos.

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